24/12/09

I honestly love you

por fiiiiin, llevaba mucho con este fic a medias y entre la falta de tiempo y de inspiración... po aquí está ^^


I honestly Love you

Fandom: Glee
Pareja: Kurt/Finn
Rating: PG
Spoilers: Primeros 13 capis
Notas: I honestly love you es la balada que tenía que cantarle Kurt a Finn en el capi 1x10, es esta preciosidad de aquí.

-1-

La cena ha ido genial; tú en una punta y Quinn y Puck en otra pero eso era de esperar. No puedes mirar a uno sin que tus puños empiecen a hacerte cosquillas, que sólo cesarán cuando entren en contacto con la mandíbula de tu ex amigo, y no puedes mirar a la otra sin… sentir que toda tu vida, o al menos los últimos meses, han sido una completa y estúpida farsa orquestada por esa animadora rubia. Te sientes un imbécil cada vez que piensas en todo este tiempo que ahora se siente perdido y vacío. Pero la cena ha ido bien, Artie está más feliz de lo que nunca le has visto, con Tina a su lado sonriendo ampliamente. Y es que ese era el plan de la chica, una fiesta de cumpleaños para Artie en la que todos disfrutarais al máximo, pizza y karaoke.
Así pues, tras demostrar al cocinero que sois todos adolescentes en edad de crecer, habéis utilizado las dos calles que separan el restaurante y el bar para hacer bajar la comida y prepararos para enseñar al público del karaoke que nadie puede rivalizar con vosotros. Todos juntos habéis cantado Don’t Stop Believing y después, casi mágicamente, os habéis dispersado por todo el lugar y tú te has visto sentado en uno de esos taburetes altos junto a Rachel y con una limonada en la mano. Ves a Artie hablando con Tina, Mercedes y Kurt; Santana y Brittany parecen haber ligado, cosa que no te sorprende, Mike y Matt están mirando el libreto de canciones disponibles y Quinn y Puck están en una mesa del fondo. Te sorprende que hayan venido y que Puck hasta le haya comprado un regalo a Artie, pero supones que, por muy cabrones, hijos de puta, fríos y manipuladores que sean, ellos también deben de haber cogido cariño al club y a todos sus integrantes.

Rachel habla sobre una obra de teatro cuyo titulo ni tan siquiera te suena que fue a ver con sus padres la otra noche, tú sonríes y asientes y sin ser muy consciente de ello aceptas ir con ella a la próxima función. Tus mejillas te duelen y crees que de un momento a otro tu sonrisa va a ceder y entonces todo el mundo se te tirará encima para saber qué te sucede, si estás bien, si necesitas ayuda… Y no quieres que nada de eso suceda, porqué hoy es el día de Artie y porqué ya no puedes confiar en que las palabras que se te dirijan sean ciertas. El presentador anuncia el nombre de Rachel y ésta sube al escenario para cantar Taking Chances, aquella canción que le dio el papel principal en el club de cabaret que creó Sue para quitaros a vuestra estrella. Como no, lo hace genial y sonríes aun más, esta vez sinceramente, y aplaudes junto a todo el karaoke, que se ha quedado prendado de su maravillosa voz y silva y vitorea para que siga cantando. Sabes que le encanta, por eso lo ha hecho y por eso mismo tú no subirás. Cuando vuelve junto a ti, después de que algún que otro chico la pare para alabarla y pedirle el número de teléfono, seguís hablando tranquilamente, aunque ahora de alguna manera te sientes más animado y participativo en lo que hasta ahora podía haberse considerado uno de los monólogos plagados de palabras difíciles de la chica. Alguna que otra vez sientes la mirada de Quinn en tu cogote, pero no te giras, y hasta la de Kurt, esta vez sí devuelves la mirada y a la sonrisa de Kurt le encuentras un deje extraño que nunca antes has visto en el chico, pero alzas la mano y le saludas y vuelves a centrar tu atención en Rachel, que en esas milésimas de segundo parece haberse acercado más a ti. Quinn, Kurt, Rachel… un escalofrío te recorre la espalda y Rachel te pregunta si tienes frío, niegas con la cabeza y aprovechas que la chica va al baño para evaluarla mentalmente. No puedes negar que, aunque bajita, la chica es muy guapa y tiene un cuerpo perfecto, canta de miedo, se preocupa por ti… Sí, llevas tiempo pensando en la diva del grupo, o sea Rachel, incluso cuando estabas aun con Quinn, ¿y si ella te engañó, por qué no puedes ahora tú decidir intentarlo con Rachel? La chica vuelve y de nuevo se sienta muy cerca de ti, de forma que vuestras caderas se rozan. Tina y Artie suben a cantar una canción rockera que seguro ha sido escogida por la chica y mientras tocas una batería invisible en medio de la nada Rachel pasa su brazo por tu cintura; la miras, ella sonríe y tú te encojes de hombros mentalmente. No sabes cómo va a acabar la noche, quizá deberías apartarte un poco de la chica, o quizá deberías besarla, no tienes ni idea, y por un momento piensas que debes de ser masoca por pensar en una nueva relación cuando la última salió tan mal y te causó tanto dolor. Y es entonces que de entre la cacofonía de voces y música que te había rodeado hasta ahora oyes una voz conocida pronunciando unas palabras que habían permanecido enterradas bajo una montaña de problemas.

I love you. I honestly love you. You don't have to answer, I see it in your eyes, maybe it was better left unsaid…

Kurt está en el escenario, y aunque no conoces la canción sabes perfectamente cual es; I honestly love you, realmente te quiero… La balada que el chico tenía pensado cantarte pero que nunca llegaste a escuchar, sus más íntimos sentimientos por fin ilustrados por la música y llegando directamente a ti. Alzas la mirada y allí está él, con su ropa de diseño que tan bien le queda, con su cabello perfectamente peinado y sus ojos verdes fijos en ti. Tu cuerpo se ha tensado sin que te hayas dado cuenta, pero Reachel sí lo ha notado y sientes, a lo lejos, que la chica se aleja, pero te da igual, lo importante es la canción que suena y las palabras que tanto has ansiado escuchar. Podrías haber buscado la letra en Internet, ¿pero para qué? Te habrías perdido esta sensación que te embarga y te eriza el cabello de la nuca.
Las últimas notas suenan y quedan flotando en el aire durante unos segundos en el increíble silencio que inunda todo el bar. Ese es Kurt, dejando sin habla al público, echando por los suelos cualquier idea preconcebida que tengas de su persona. Aplaudes fuertemente junto a los demás y no puedes evitar el rubor que cubre tus mejillas cuando Kurt te mira y sonríe antes de bajar del escenario. Cuando el presentador alaba al jovencito que acaba de dejarnos a todos con la boca abierta, asientes y recuerdas que fue esa misma reacción la que tuviste al verle marcar su primer gol ¿quién lo hubiera dicho? Sabes que fue a partir de entonces que empezaste a fijarte en él, a olvidar que era el chico gay del que todos hacían mofa para pasar a pensar en él como Kurt, tu amigo; el que te ayudó con Quinn y todo el drama de la paternidad, el que te ayudó a dar una buen imagen delante de los Fabrey aunque acabara sirviendo de poco, el que te dejó cinco mensajes en el contestador cuando parecía que no ibas a ir a los seccionales…Kurt, el que acababa de decirte que te quería. Y puede que más de una vez lo hubieras imaginado, pero ahora la situación había dado un giro de trescientos sesenta grados con consecuencias imprevisibles. Ahora lo sabías.


-2-


Rachel está mirándote fijamente y lo único que se te ocurre decir en ese momento es porqué decidirá Kurt cantar siempre canciones de mujeres. Parece que el comentario ha servido de algo, no sabes de qué, pero la chica vuelve a sonreírte y dándote la mano te lleva hasta donde están todos, parece que la fiesta acabó. Brittnay y Santana se han marchado hace un rato, Matt irá con Mike en la moto de éste y Puck llevará a Quinn a su casa, donde la chica ha estado viviendo durante el último mes. Eso deja a Tina con Artie y a Kurt con Mercedes, Rachel y tú mismo. Avanzáis entre la multitud mientras suena la última canción, que a ti no te suena de nada pero parece que Kurt se la sabe perfectamente, cuando se te ocurre una fantástica idea. Posas tu mano en el hombro del chico, que se detiene de golpe y alza la cabeza para ver qué quieres, y le dices que si puede dejarte a ti el último, que necesitas comentarle unas dudas sobre el trabajo de matemáticas pero no quieres molestar a los demás si la conversación se alarga, a veces puedes ser muy obtuso él ya lo sabe. Esperas que con la leve iluminación del lugar Kurt no se de cuenta de lo mucho que te arden las mejillas, pero si lo hace no importa, por qué te dice que por supuesto con una de sus sonrisas y una bocanada del aire fresco y seguro que mucho más puro os da la bienvenida al exterior. Os despedís todos hasta el lunes y te diriges junto a Kurt, Mercedes y Rachel al coche del primero, Mercedes comenta lo mucho que se arrepiente de haberle roto el cristal aquel día, de lo tonta que había sido, pero Kurt sonríe y dice que es todo agua pasada. Rachel no dice nada y tú estás demasiado nervioso para empezar una conversación, tampoco es que sea uno de tus puntos fuertes. La primera en bajar es Rachel y a los cinco minutos los dos os despedís de Mercedes para dirigiros hasta la otra punta del pueblo donde está tu casa. Te disculpas por todo el rodeo que ha tenido que dar pero él simplemente dice que le gusta conducir de noche, que le relaja. ¿Qué dudas tenías?

Y aquí está el momento de la verdad, ¿qué dudas tienes? Muchas, muchísimas, la más importante si empezar a hablar sobre sus sentimientos hacia ti o sobre el trabajo de matemáticas, por qué sí, realmente tienes dudas sobre eso. Aun y así todo lo que acabas diciendo es gracias.
— De nada… Ya sabes que no me importa ayudarte con los deberes— su voz suena como siempre pero te das cuenta, en medio del súbito silencio que todo lo inunda, que quizá sea un poco más aguda de lo normal, nerviosa. Aprietas la chaqueta que tienes en tu regazo hasta dejarla hecho un guiñapo, respiras hondo y ves como Kurt te observa de reojo.
— Gracias por cantar la canción, Kurt— habéis llegado a tu casa, el chico para el coche y ahora sí, claramente, su sonrisa es amarga pero sincera. Y no puedes permitirlo, así que te acercas a él, le besas la mejilla y antes de que pueda decir algo hablas tú primero— El momento puede acabar con un beso.
Ibas a decir algo más, no sabes muy bien qué, pero tampoco te importa, los labios de Kurt están sobre los tuyos, presionando levemente y provocándote escalofríos por todo el cuerpo. Antes de que pueda separarse capturas su labio inferior con los tuyos y alzas un brazo para rodear sus hombros y así acercarlo más a ti. Él corresponde tus acciones, con una mano en tu muslo como apoyo que quema a través de la tela de los pantalones. Pero llega un momento en el que tenéis que separaros para respirar, y debe ser esa misma falta de oxígeno la que te hace actuar en esos momentos, porqué la mano que hasta entonces tenías en su cuello empieza a bajar lentamente, acariciándole el pecho. Es extraño, ningún bulto blandito se interpone en tu camino, pero el corazón debajo de la camisa late más rápido de lo que nunca hubieras pensado humanamente posible. Sonríes, lo has causado tú, tan sólo con tus labios, qué pasaría si sumaras las manos a la acción, si… Tu mano ha llegado a la cadera de Kurt e intentaba colarse por dentro de la camisa cuando el chico la ha parado sin que te dieras cuenta de lo que sucedía, tu mente estaba inmersa en la verde infinidad de sus ojos.
— Finn…— susurra el chico mientras aparta tu mano de él. Eso no te gusta, pero no dices nada por qué al menos te está acariciando con sus suaves y largos dedos de pianista, haciéndote cosquillas con sus uñas perfectamente limadas— No soy una chica— Y lo único que se te ocurre decir es que ya lo has notado. Estás a punto de seguir hablando, porqué Kurt te mira fijamente y estás nervioso y el silencio te ahoga, cuando es él quien decide interrumpir— No es eso lo que quiero decir. Tú no eres gay, y puedes pensar que tu vida amorosa es una mierda—eso te duele, pero otra vez no dices nada— y que tener a alguien con quien te lleves bien y que te quiera lo curará todo, pero no es así. Yo no puedo vivir así. Te ayudaré en todo lo que haga falta, pero no en esto, no así.
Tu mano sigue entre las suyas, y tus ojos se han desviado de los verdes orbes hasta los ligeramente empañados cristales del coche. Te muerdes el labio sin saber qué decir por qué no sabes qué decir. ¿Kurt tiene razón? ¿Esta sensación que te inunda el pecho es tan sólo porqué quieres que alguien te quiera? ¿Escogerías a cualquiera mientras te prometiera tranquilas tardes tirado en un sofá escuchando música o viendo películas? ¿Si te mirara de arriba a bajo cada mañana y te dijera que algún día quemaría toda tu ropa para obligarte a ir de compras? No, no escogerías a cualquiera ni aunque tuviera esa misma sonrisilla de autosuficiencia o esos mismos ojos verdes, no podrías escoger a nadie más que a Kurt. Por qué quizá no estás muy seguro de lo que sientes por él, pero al menos sientes como tu corazón late cada vez que te sonríe y como a veces no puedes evitar abrazarle. Él ha conseguido hacerte sentir cuando creías que esa parte de ti; tu corazón, tu cerebro, qué más da, había muerto.
Así se lo haces saber. Más o menos. Vuelves a besarle.

Tu mano libre se aparta de los hombros de Kurt, no tan estrechos como alguna vez imaginaste, y agarra la corbata del chico para obligarle a acercarse a ti.
— Ya lo sé que no eres una chica, y no me importa. Tenías razón son muy complicadas. Y quizá hay muchas veces que a ti tampoco te entiendo pero… Quiero esto. Quiero estar contigo— susurras a meros milímetros de sus labios, y sientes como sus manos se tensan alrededor de la tuya y ves como su mirada se fija en ti— Dudo que lo poco que Quinn me dejó hacerle sirva al estar con otro hombre— sientes tus mejillas enrojecer pero no te importa por qué Kurt también se ha ruborizado y sonríe ligeramente— y sé que va a ser difícil, pero estoy harto de sostener la responsabilidad sobre mis hombros, del club de fútbol, de glee, de un bebé que ni tan siquiera era mío… No puedes tener siempre lo que quieres, pero a veces encuentras lo que necesitas, ¿verdad?
Por unos segundos no estás muy seguro de si Kurt aceptará, si todo lo que has dicho seguirá sin convencerle de que, a tu torpe manera, acabas de decirle lo mismo que él te ha cantado no hace ni una hora. Pero finalmente sonríe y lo único que puedes hacer es cerrar esos milímetros que separan vuestros labios. No, nada de lo que has hecho con Quinn se asemeja a ese simple beso, con todas esas mariposas revoloteando como locas en tu estómago y esa mano suave que se enreda en tu cabello. Intentas acercarte más aun a Kurt y notas como tu chaqueta resbala de tu regazo y cae al suelo, entre tus pies. Esperas que esté cómoda, por qué no irás a recogerla hasta dentro de un largo rato.


En un principio Kurt se había mostrado algo tímido en sus avances, quizá por su inexperiencia o quizá por las dudas sobre tus intenciones, pero ahora el chico se encuentra repartiendo suaves besos por tu cuello y mordiendo aquí y allí, con las dos manos debajo de tu camiseta arañando ligeramente. Es demasiado, crees que al estar en un coche la imagen mental del cartero atropellado tendrá más fuerza pero no es así, te obligas a separarte del chico, no sin antes darle un último beso. Por mucho que te duele, es hora de irse. Kurt asiente y al apartar sus manos de ti sientes una pequeña punzada de añoranza. Te agachas y recoges tu chaqueta para dejarla tal cual de nuevo en tu regazo, ahora para que te ayude a disimular la erección con la que vas a tener que lidiar una vez llegues al baño. Por un instante te sientes tentado de echar un vistazo y ver si Kurt está en tu misma situación, pero te ruborizas y simplemente dices adiós. Vuelves a besarle y vas a agradecerle otra voz por el trayecto y por todo cuando él te sonríe, entendiéndolo. Una vez abierta la puerta de casa y antes de cerrarla para entrar en la oscuridad del recibidor, te giras y saludas con la mano aunque es muy posible que el chico no pueda verte. Segundos después de cerrar la puerta oyes el motor del coche y como éste se marcha. Te quedas allí, apoyado en la puerta simplemente con la mente en blanco y es entonces cuando coges el móvil y con una sonrisa envías un mensaje. Después de todo, nunca pudiste resolver las dudas sobre el trabajo de matemáticas.


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Espero que haya gustado ^^ Sobre todo pk tengo varias ideas para más fics suyos XD

Byeees ^^ y Felices fiestas!!

29/11/09

El problema es...

Nuevo Fandom~~ Y supongo que era de esperar, no?

El problema es...

Fandom: Glee
Pareja: Kurt/Finn (no correspondido)
Rating: G
Spoilers: Del capi Piloto como mucho XD bueno y una leve referencia al 1.10



Allí está, corriendo alrededor del perímetro del campo de futbol, con la camiseta ancha ondulando en torno a su cuerpo a causa de la velocidad y la leve brisa que lleva soplando durante todo el día. Se le ve calmado, tranquilo, relajado, feliz, y esperas que así sea; que el deporte consiga hacerle olvidar todos los problemas con los que debe enfrentarse cada día, aunque sea durante hora y media. Deberes, el coro, Quinn, Reachel… Sonríes al recordar lo que le dijiste el otro día, las chicas realmente son complicadas y no traen más que dolores de cabeza. Aunque tienes que aceptar que lo problemático no son las chicas, o los chicos, si no lo que se siente por ellos; amor.

El amor es el problema, esa estúpida sensación en la boca del estómago que te invade cuando su mirada se posa en la tuya, te sonríe y te saluda, tu imaginación es el problema; cuando te dice que esperes diez minutos más que va a ducharse y ahora viene, tus pulmones son el problema; cuando conduciendo junto a él empiezas a respirar con dificultad, tu cuerpo es el problema; cuando en tu habitación tu piel duele, literalmente, por tocarle pero te niegas a hacerlo, tus labios son el problema; cuando te despides de él y ellos lo único que quieren hacer es entrar en contacto con los suyos, tan rosados y perfectos. Sí, el amor es el problema, él y todo lo que conlleva estar enamorado y lo peor es que no importan Quinn o Reachel, mujeres o hombres, por qué el amor sigue allí; día a día, entrenamiento y ensayo tras entrenamiento y ensayo, y sabes que tendrás que convivir con él hasta que llegue otro, con nuevo nombre y nuevo rostro, pero problema al fin y al cabo.


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Algo cortito para empezar, pero bien no? ^^

Tengo una pequeña idea para otro que podría ser bastante más largo, pero realmente prefiero esperarme al 9 de diciembre y ver cómo acaba la cosa antes del parón.

Byeeees ^^

23/11/09

Como una fotografía en blanco y negro

O_O 90 entradas ya.... esto es mucho XD

Nada, me apetecía cambiar un poco después de tanto fic de Chuck, así que os traigo un pequeño original, que sería un extra de Lágrimas al Mar.

Como una fotografía en blanco y negro


Los copos de nieve danzaban en el aire en perfecta harmonía, blancos y brillantes se dejaban caer elegantemente en las ramas de los árboles, tejiendo poco a poco una fría manta con la que cobijar sus desnudas ramas. Estiró el brazo y abrió la mano, separando bien los dedos entre ellos para notar como algunos de los copos le acariciaban al pasar. Cerró la mano de repente y notó como el agua del deshielo también lograba huir de él. Suspiró. No se arrepentía de nada, de hecho volvería ha hacerlo, pero a veces echaba de menos la magia y aquella sensación constante de cosquilleo por todo el cuerpo que hacía casi un año que le había abandonado…
— ¿Qué haces? —le susurró una voz des de detrás. Se le puso la piel de gallina y se le erizaron los pelos de la nuca. No, no se arrepentía de nada, porqué aquella sensación era, si cabe, mejor.
— Quería observar el paisaje. Es todo tan tranquilo, todo tan blanco…
— Parece una foto antigua.
— ¿Por qué dices eso? —Daniel giró el cuello y miró hacia Arturo, que desvió la mirada hacia él y sonrió.
— Por los colores, blanco, el marrón de los árboles hasta parece negro…
— Pero diciendo que parece una fotografía antigua es como si hablaras des de la nostalgia, como si nos encontráramos dentro de una de aquellas bolas de cristal que anuncian algún idílico lugar con el que recuerdes tus vacaciones como la estancia perfecta que no fueron, como si esto fuera tan solo una memoria y de repente alguien tuviera que venir y agitarnos para que empezara a nevar con fuerza hasta hacernos desaparecer…
— ¿Qué… qué dices? —Arturo se acercó a su pareja y le abrazó por detrás, apoyando la barbilla en su hombro— No somos el recuerdo de nadie, somos tú y yo disfrutando de unas vacaciones más que merecidas. Somos tu y yo en el jacuzzi luchando contra el frío —El chico acompañó sus últimas palabras con una hilera de efímeros besos en el cuello de Daniel— ¿Estás bien? ¿Preocupado por algo? —preguntó suavemente al llegar a la oreja.
— ¿Alguna vez has hecho algo de lo que todo el mundo te dijo que te ibas a arrepentir pero no ha resultado así? —Daniel se giró y fijó su mirada en los ojos grises de Arturo. Éste parpadeó un par de veces y se encogió de hombros.
— Mi padre me dijo que no me hiciera el tatuaje, mis amigos no querían que dejara a mi novia… Pero no son cosas de las que me arrepienta ¿por? —preguntó Arturo confuso.
— Te quiero. Tus ojos tienen el color de la luna, nitrato de plata que al contacto con la piel quema y poco a poco se abre paso hasta el corazón.
— Estás muy raro hoy —dijo Arturo notando como se le enrojecían las mejillas y como el calor empezaba a nadar en sus venas— Más de lo normal, digo… —Daniel le sonrió— Yo también te quiero.
Los dos hombres siguieron abrazados, con la cabeza apoyada en el hombro del otro y dejando que la nieve les sirviera de manta, que les tapara de posibles miradas indiscretas, que les arropara ahora que caía la noche y que les protegiera de cualquiera que quisiera agitar su burbuja e importunar aquel momento.
— ¿Qué decías de un jacuzzi?


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Amo a estos dos, y he descubierto que uno de mis sueños es convertir su historia en una película. Sería genial... *o* ¿Dónde está el dinero cuando se necesita?

Byeeeees ^^

 
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